Page 433 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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inclinada por la puerta a al jardín.
—Eso no importa ahora.
—¿Estás seguro? —insistió Chaim—. Es concebible
que tu experiencia nos haga recordar algo que pudiese ser
una pista. En todo caso, estamos hambrientos de noticias
del mundo exterior en un puesto como éste.
—Especialmente de aventuras tan maravillosas como
las tuyas —añadió Yael.
Everard sonrió con tristeza.
—Por citar a otro escritor más, la aventura es alguien
sufriendo un infierno a mil kilómetros de distancia —
dijo—. Y cuando las apuestas son altas, como en este caso,
eso convierte en mala la situación. —Hizo una pausa—.
Bien, no hay razón para no contároslo, aunque muy por
encima, porque los antecedentes son complicados. Eh, si
no va a venir ningún sirviente, me gustaría encender la
pipa. ¿Y queda algo de ese delicioso café clandestino?
Se acomodó, pasó el humo por la lengua, dejó que el
calor del día calentase sus huesos después del fresco de la
noche.
—Mi misión era en Sudamérica, la región de
Colombia, en 1826. Bajo el liderazgo de Simón Bolívar, los
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