Page 468 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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Este palacio está lleno de chismosos —pensó Everard —.
Mejor será que arregle rápido mi reputación. Se sentó recto,
miró al otro lado de la mesa y dijo refunfuñando:
—Estoy aquí a petición del rey, para realizar
investigaciones que no importan a nadie más. ¿Está claro,
muchacho?
—¡Oh, sí, oh, sí! No era más que una broma, noble
señor. Esperad, encontraré a alguien que sepa dónde está.
—El hombre se levantó del banco.
Guiado a una sala exterior, Everard tuvo unos
minutos de soledad. Los pasó meditando sobre su
sensación de urgencia. Teóricamente, tenía todo el tiempo
que quisiese; si fuese necesario, podría hacer un bucle
doble, siempre que tuviese cuidado de evitar que la gente
lo viese junto a sí mismo. En la práctica, eso implicaba
riesgos aceptables sólo en las peores emergencias. Aparte
de la posibilidad de iniciar un bucle causal que podría
expandirse sin control, estaba la posibilidad de que algo
saliese mal en el curso normal de los acontecimientos. La
probabilidad de algo así se incrementaría a medida que
la operación se hiciese más amplia y compleja. Pero
también sentía la natural impaciencia por acabar el
trabajo, completarlo, asegurar la existencia del mundo
que le había visto nacer.
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