Page 471 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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—Bien —dijo, cansado—, pregunta de todas formas,

           ¿sí? Si no descubres nada, no será culpa tuya.




                 —No —dijo—, pero será mi pesar, amable señor. —

           Volvió a arrodillarse antes de partir.



                 Everard fue a buscar a su conocido. No tenía ninguna

           esperanza real de descubrir nada en el continente, pero el

           viaje eliminaría algunas tensiones de su cuerpo.




                 El sol se encontraba bajo cuando regresaron a la isla.

           Una  ligera  neblina  cubría  el  mar,  difundiendo  la  luz,

           haciendo  que  las  altas  murallas  de  Tiro  pareciesen

           doradas, no del todo reales, como un castillo mágico que


           fuese  a  desvanecerse  en  cualquier  momento.  Al  tomar

           tierra,  Everard  descubrió  que  la  mayoría  de  los

           ciudadanos se habían ido a la cama. El soldado, que tenía

           familia,  dijo  adiós,  y  el  patrullero  se  abrió  paso  hasta


           palacio  por  calles  que,  después  del  bullicio  matutino,

           parecían fantasmales.



                 Había una figura oscura al lado del porche real, no

           tenida en cuenta por la guardia. Los guardias se pusieron


           en  pie  y  mostraron  las  lanzas  al  aproximarse  Everard,

           listos para comprobar su identidad. Todavía a nadie se le

           había ocurrido mantenerse en pie en la guardia. La mujer

           se apresuró  a interceptarlo. Reconoció a Sarai mientras



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