Page 469 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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Una  figura  rechoncha  abrió  la  cortina.  Sarai  se

           arrodilló frente a él.




                 —Vuestra adoradora espera las ordenes de su señor

           —dijo con voz ligeramente desigual.



                 —Levántate —le dijo Everard—. Tranquila. No deseo

           más que hacerte una pregunta o dos.



                 Agitó los párpados. Se puso colorada al final de su


           gran nariz.


                 —Lo que ordene mi señor, ella que tanto os debe se


           esforzará por cumplirlo.



                 Él comprendió que ella no se comportaba de forma

           servil  ni  coqueta.  Ni  invitaba  ni  esperaba  atrevimiento

           por su parte. Una vez hecho su sacrificio a la diosa, una


           pía mujer fenicia permanecía casta. Sarai simplemente se

           sentía agradecida. Se sintió conmovido.



                 —Tranquila —repitió—. Deja que tu mente vague con

           libertad.  En  nombre  del  rey,  busco  saber  de  ciertos


           hombres que en una ocasión visitaron a su padre, al final

           de la vida del glorioso Abibaal.



                 Ella abrió los ojos.



                 —Amo, apenas había nacido.


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