Page 62 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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época. El problema era inventar relatos plausibles de lo

           que pasaba en Jutlandia. Una o dos veces Wulfnoth, que


           no  era  tonto,  los  pilló  en  falta,  pero  Everard  dijo  con

           aplomo:



                 —Has  oído  una  falsedad.  Las  noticias  adoptan

           extrañas formas cuando atraviesan el mar.



                 Le sorprendió descubrir cuánto contacto mantenían


           con  la  vieja  patria.  Pero  la  charla  sobre  el  tiempo  y  la

           cosecha  no  era  muy  diferente  de  la  que  conocía  en  el

           medio oeste del siglo XX.



                 Más tarde pudo por fin deslizar una pregunta sobre


           el  túmulo.  Wulfnoth  frunció  el  ceño  y  su  gruesa  y

           desdentada mujer realizó un rápido gesto de protección

           en dirección a un burdo ídolo de madera.



                 —No  es  bueno  hablar  de  esas  cosas  —murmuró  el


           juto—. Hubiese preferido que no enterraran al hechicero

           en mis tierras. Pero era íntimo de mi padre, que murió el

           año pasado y se negaba a oír algo en su contra.



                 —¿Hechicero?  —Whitcomb  se  abrió  de  orejas—.

           ¿Qué historia es ésa?



                 —Bueno, bien podéis enteraros —gruñó Wulfnoth—.


           Era  un  extraño  conocido  como  Stane,  que  apareció  en


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