Page 739 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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iceberg, vestida con la niebla y llevando en una mano la
red con la que atrapaba los barcos.
—¿Por qué te atreves a molestarme? —Le arrojó las
palabras como piedras.
—Me casaré contigo —le dijo él—. Desde lejos, la luz
que se refleja en tu pecho me ha cegado. He rechazado a
mi hermana. La tierra enferma y todo se marchita por el
anhelo de mi corazón.
Niaerdh rió:
—¿Qué puedes darme tú que no pueda darme mi
hermano?
—Una casa de techo alto —dijo él—, ricas ofrendas,
carne cálida en tu tajadero y sangre caliente en la copa,
dominio sobre la siembra y la cosecha, sobre la
concepción, el nacimiento y la vejez.
—Grandes cosas —le concedió ella—, pero ¿y si las
rechazo?
—Entonces la vida morirá sobre la tierra, y al morir,
te maldecirá —le advirtió él—. Mis flechas volarán hasta
los caballos del Carro del Sol y los matarán. Cuando caiga
envuelto en llamas, el mar hervirá; después se congelará
bajo una noche que no tiene amanecer.
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