Page 178 - Un caso de conciencia -James Blish
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construcción  de  refugios  cobró  un  ritmo  febril,  pero


             también a largo plazo.

               Como ocurre con todas las carreras armamentistas,


             también ésta terminó por desbaratarse ella misma, en

             el  caso  presente  porque  aquellos  que  la  habían

             planeado  lo  hicieron  tomando  como  referencia  un


             período de tiempo excesivo. A la sazón, la economía

             subterránea se había hecho extensiva a todo el planeta,

             pero apenas finalizada la carrera empezaron a surgir


             indicios de que la gente no estaba dispuesta a vivir de

             buen grado y por mucho tiempo bajo una economía de

             estas características; no, por supuesto, quinientos años


             y, probablemente, ni siquiera un siglo. Los disturbios

             de  Corredor  en  1993  fueron  el  primer  indicativo  de


             importancia.  Desde  entonces  se  habían  producido

             muchos más.

               Los  disturbios  facilitaron  a  las  Naciones  Unidas  el


             pretexto  que  necesitaban  para  instaurar,  por  fin,  un

             gobierno  verdaderamente  supranacional,  un  estado


             mundial que ejerciera realmente la función ejecutiva.

             Los desórdenes mencionados proveyeron la excusa, y

             la  economía  de  subsuelo,  con  la  fragmentación  del


             poder  político  al  estilo  de  la  Antigua  Hélade,

             proporcionó los medios a las Naciones Unidas.

               En teoría ello hubiera debido zanjar el problema. Ya


             no era probable una guerra nuclear entre los estados



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