Page 264 - Un caso de conciencia -James Blish
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ignoraba la civilización de aquel planeta tanto como la


             vida  en  los  mares,  las  sabanas  y  las  selvas.  En  una

             palabra:  su  situación  era  pareja  a  la  del  niño  criado


             entre lobeznos.

               El tren salió con estruendo del túnel, con la misma

             velocidad con que había entrado, y de nuevo el fulgor


             del  sol  obligó  a  Ruiz‐Sánchez  a  entornar  los  ojos.

             Cuando volvió a abrirlos se vio recompensado con la

             visión de una panorámica de viñedos en bancales. Era


             obvio que el convoy atravesaba una región vinícola, y

             a  juzgar  por  las  montañas,  que  en  aquel  sector  eran

             muy  agrestes,  debían  de  estar  aproximándose  a


             Terracina. Con un poco de suerte muy pronto divisaría

             el  monte  Circeo,  aunque  a  Ruiz‐Sánchez  le  atraía


             mucho más la contemplación de los viñedos.

               Por  lo  que  le  había  sido  dado  observar  hasta  el

             momento, los estados italianos se hallaban excavados


             a mucha menos profundidad que el resto del mundo,

             y sus moradores habitaban la superficie una porción de


             sus  vidas  mucho  mayor  que  la  de  otros  muchos

             estados. Hasta cierto punto ello era consecuencia de la

             pobreza.  En  efecto,  Italia  no  había  dispuesto  de  los


             recursos económicos suficientes para participar en la

             fase inicial del programa de construcción de refugios

             subterráneos  o  en  cualquier  otro  programa  de


             magnitud siquiera comparable a las posibilidades de



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