Page 268 - Un caso de conciencia -James Blish
P. 268

De  ahora  en  adelante  mil  pequeñas  vicisitudes  le

             mantendrían  ocupado  y  no  le  permitirían  conceder


             nuevo  reposo  a  su  mente  ni  a  su  corazón.  Sólo

             orientarse en la ciudad iba a ser una tarea fatigosa, y

             encima tenia que buscar alojamiento. Ninguna de las


             residencias  para  religiosos  se  avendría  a  darle

             albergue, ya que al parecer había corrido la voz sobre


             su  caso,  y  tampoco  tenia  suficiente  dinero  para

             instalarse  en  un  hotel,  aunque  si  las  cosas  iban  mal

             dadas tenia reserva confirmada en uno de los hoteles


             más caros, donde siempre podrían acomodarle en el

             cuarto de la ropa blanca. Dar con una pensión, la única

             alternativa  soportable,  iba  a  resultarle  sobremanera


             dificultoso, ya que la plaza que le consiguió la agencia

             de  viajes  tuvo  que  cancelarla  tan  pronto  recibió  la

             convocatoria  pontifical,  por  hallarse  dicha  plaza


             demasiado  alejada  de  San  Pedro.  La  agencia  en

             cuestión no había podido hacer otra cosa que sugerirle


             que  durmiera  en  la  zona  subterránea,  cosa  que  en

             modo  alguno  estaba  dispuesto  a  llevar  a  cabo.  El

             dependiente  que  le  atendió  le  había  dicho  con  tono


             beligerante que a fin de cuentas era Año Santo, como

             quien dice «estamos en guerra, ¿no lo sabia usted?».

               Y,  ciertamente,  tenia  razón  al  expresarse  en  aquel


             tono, puesto que había una guerra de por medio. El

             Maligno se hallaba a la sazón a cincuenta años luz de



                                                                                                        268
   263   264   265   266   267   268   269   270   271   272   273