Page 273 - Un caso de conciencia -James Blish
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engullía una pasta, cortarse el pelo, hacerse lustrar los
zapatos, tomar un baño mientras le planchaban la
ropa, e iniciar en seguida la serie de llamadas que
confiaba le iban a permitir pasar la noche en un catre,
a ser posible en un alojamiento cercano a su punto de
cita, o cuando menos en algún lugar de Roma que no
fuera un habitáculo del sector subterráneo.
En la cafetería, en la silla del barbero e incluso en la
bañera le estuvo dando vueltas y más vueltas a la
crónica que reseñaba la emisión de Egtverchi. El
periodista italiano no transcribía el texto integro por
razones obvias ‐una emisión de trece minutos hubiera
llenado toda una página de la revista cuando sólo
disponía de una columna tipográfica‐, pero había
sabido interpretar con penetración el sentido de
aquélla y la breve reseña constituía un lúcido análisis
de lo ocurrido. Ruiz‐Sánchez estaba conmocionado.
De la lectura se deducía que Egtverchi había
montado su defensa tomando como base cada una de
las crónicas de la noche conforme eran retransmitidas
por los servicios cablegráficos, sin tiempo para
seleccionar el material, realizando una brillante e
improvisada refutación de los postulados y
presupuestos morales de los terrestres. El hilo
conductor de su argumentación lo resumía el
articulista con una frase del Infierno de Dante: Per che
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