Page 296 - Un caso de conciencia -James Blish
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- Mike, no tenemos suficientes datos sobre Egtverchi

             para dar con una solución en el plazo de una semana;


             por lo menos yo no me veo capaz, e imagino que tú

             tampoco.  Hemos  de  comunicar  a  toda  costa  con  el

             padre Ruiz‐Sánchez.


               - Si  es  que  podemos ‐  dijo  Michelis,  marcando  las

             palabras ‐. Pero aun así, ¿de qué va a servirnos? Las


             Naciones  Unidas  no  le  escucharán.  Le  tienen

             marginado.

               - ¡Cómo! ¿Qué quieres decir?


               - Que han adoptado una decisión de facto a favor de

             Cleaver ‐ dijo Michelis ‐. No se dará a conocer hasta

             que  la  Iglesia  a  la  que  Ramón  pertenece  le  haya


             repudiado, pero a efectos prácticos ya está en vigor. Yo

             estaba en el secreto antes de que partiera hacia Roma,

             pero  no  tuve  valor  para  decírselo.  Litina  ha  sido


             clausurada  y  las  Naciones  Unidas  piensan  utilizarla

             como  laboratorio  experimental  de  almacenaje  de


             armas termonucleares, que si bien no es exactamente

             Io  que  en  principio  pretendía  Cleaver  se  le  parece

             bastante.


               Liu guardó silencio durante un buen rato. Se levantó

             y se acercó al amplio ventanal contra el que las abejas

             seguían lanzando sus arietes.


               - ¿Lo sabe Cleaver? ‐ preguntó ella, todavía vuelta de

                 espaldas.



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