Page 293 - Un caso de conciencia -James Blish
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presentes circunstancias. En cada uno de los casos
precedentes prodigamos las transmisiones hasta que la
gente terminó por hartarse. Pero se trataba de
programas dirigidos a otro público..., el gran público,
que en su mayoría no padece taras mentales. Es obvio
que la Serpiente disfruta de un auditorio mentalmente
obnubilado. Es la primera vez que hemos considerado
conveniente intervenir. Por eso hemos pensado en
ustedes.
- Siento no poder serles de utilidad ‐ dijo Michelis.
- Si puede y lo será, doctor Michelis. Y le hablo desde
la perspectiva de mi doble función. La QBC desea que
el litino no aparezca más en la pantalla, y las Naciones
Unidas empiezan a vislumbrar algo que puede acabar
siendo mucho peor que los disturbios ocurridos en mil
novecientos noventa y tres en los pasadizos
subterráneos. Ustedes apadrinaron al bicho, y su
esposa lo crió desde el maldito huevo o lo que fuera.
Le conocen mucho mejor que cualquier otro habitante
de la Tierra. Tendrán que facilitarnos el arma que
precisamos para neutralizarle. Eso he venido a
decirles. Medítenlo. Según las disposiciones de la ley
de naturalización, son ustedes responsables de esta
criatura. Pocas veces hemos tenido que invocar dicha
cláusula, pero ahora nos vemos obligados a ello.
Tendrán que apresurarse y tomar una decisión porque
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