Page 323 - Un caso de conciencia -James Blish
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una señal... Ah, veamos...
Se oyó el crepitar de un altavoz casi oculto entre el
montón de cachivaches y en seguida el eco apagado de
unas señales intermitentes y lejanas. De no ser por el
diagrama de radiación, la regularidad de los periodos,
Ruiz‐Sánchez hubiera dicho que se trataba de ruidos
parásitos; pero el conde dijo con vehemencia:
- Capto algo en esta zona. No creí lograrlo tan pronto.
De todas formas no acabo de interpretar las señales.
Tampoco Ruiz‐Sánchez, que intentó por unos
momentos sobreponerse a la confusión que sentía.
- ¿Son señales del Arbol? ‐ preguntó con un deje de
incredulidad.
- Eso creo ‐ respondió el conde, secamente ‐. Me he
pasado el día montando bobinas de impedancia
protectora para prevenir interferencias.
El respeto que el matemático infundia a Ruiz‐
Sánchez rayaba en la veneración. Le costaba hacerse a
la idea de que todo aquel conglomerado de cables,
válvulas bellotas, accesorios encarnados y rojizos como
triquitraques, relucientes terminales de acoplamiento
de los condensadores variables, apiñadas bobinas,
contadores de oscilantes agujas, etc., lograra ir más allá
del espacio subetéreo, a cincuenta años luz de espacio‐
tiempo, y captara directamente los latidos de la falla
cristalina sobre la que se asentaba Xoredeshch Sfath...
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