Page 322 - Un caso de conciencia -James Blish
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Michelis, Liu y Egtverchi era una curiosa combinación


             de refugio montañero y laboratorio. Había en ella una

             gran chimenea, toscos muebles, armas de caza en las


             paredes, la cabeza de un cérvido expuesta en una de

             ellas  y  un  amasijo  indescriptible  de  cables  y  equipo

             electrónico.


               - No puedo asegurarles en modo alguno que vaya a

             funcionar ‐  se  apresuró  a  señalar  a  los  visitantes ‐.

             Como  podrán  observar,  el  aparato  está  en  una  fase


             experimental. Hace muchos años que no manejaba un

             soldador ni un voltímetro, de modo que es fácil que se

             produzca una sencilla avería electrónica en cualquiera


             de esos cables, pero no podía dejar la tarea en manos

             de un técnico.


               Con  un  ademán  les  indicó  que  tomaran  asiento

             mientras él procedía a dar los toques finales. Egtverchi

             permaneció de pie al fondo de la habitación, envuelto


             en  sombras,  inmóvil  a  no  ser  por  el  pausado

             movimiento  de  su  poderoso  pecho  al  respirar  y  el


             fortuito salto de sus pupilas.

               - No hace falta que les diga que no tendremos imagen

             ‐  explicó  el  conde,  sin  dirigirse  a  ninguno  de  los


             circunstantes  en  particular ‐.  Evidentemente,  la

             gigantesca  conexión  en  doble  circuito  de  que  me

             hablan no emite en la longitud de onda que yo utilizo;


             pero con un poco de suerte quizá consigamos captar



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