Page 79 - Un caso de conciencia -James Blish
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trataban de quitarle el Macintosh sin zarandearle ni
hacerle perder el equilibrio lo que en términos
topológicos era tan difícil como desposeerle a uno del
chaleco sin quitarle antes la americana. Con gesto de
cansancio, el sacerdote sacó el brazo de una de las
mangas del impermeable y elevó la vista hacia
Michelis.
- Buenos días, Mike; disculpa mis modales.
- No seas tonto ‐ contestó Michelis con voz suave ‐. De
todos modos no es momento de hablar. He pasado
parte de la noche intentando mantener sosegado a
Cleaver en espera de que mejore. Te agradecería que
no volvieras a ponerme en este trance, Ramón.
- Pierde cuidado. No estoy enfermo, sólo cansado y
un poco sobreexcitado.
- ¿Qué le ocurre a Cleaver? ‐ preguntó Agronski.
Michelis le ahuyentó con un ademán.
- No, no, Mike, déjalo, es una pregunta razonable. Te
aseguro que estoy perfectamente. Paul tiene una
infección a consecuencia del glucósido de una planta
espinosa con la que tropezó y que le produjo un
pinchazo. Ocurrió esta tarde..., digo la tarde de ayer,
por la hora que es. ¿Qué tal ha estado durante el tiempo
que lleváis aquí?
- No muy bien ‐ respondió Michelis ‐. Como no
estabas no supimos qué darle. Al fin le hicimos tragar
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