Page 83 - Un caso de conciencia -James Blish
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de espesas nieblas no puede decirse que sea
descansado. Tengo necesidad de echarme... Pero, oye
bien, Ramón...
- ¿Qué, Mike?
- Todo esto no acaba de gustarme. Mañana habrá que
aclarar las cosas y dar por finalizada la tarea que nos
fue encomendada. Disponemos de poco más de un día
antes de que pase a recogernos la nave que nos llevará
de regreso a la Tierra, y cuando ese momento llegue
debemos estar al corriente de todo lo que sea preciso
saber de Litina y que luego hemos de explicar allá
abajo.
- Como decías muy bien, Mike..., en nombre de Dios.
El sacerdote y biólogo peruano fue el primero en
despertar. A decir verdad no había pasado tanta fatiga
puramente física como sus tres compañeros de misión.
En el instante en que saltó de la hamaca empezaba a
caer la noche. Con paso cansino se acercó a Cleaver.
El físico dormía profundamente. El semblante, de un
color ceniciento, parecía haberse contraído
extrañamente. Ya era hora de subsanar el abuso que,
por negligencia e inadvertencia, el paciente había
soportado. Por fortuna, el pulso y la respiración eran
casi normales.
Ruiz‐Sánchez penetró en el laboratorio sin hacer
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