Page 80 - Un caso de conciencia -James Blish
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un par de las tabletas que tú dejaste.


                - ¿Eso  hicisteis? ‐  dijo  Ruiz‐Sánchez,  dejando  caer

             bruscamente el pie al suelo y pugnando por levantarse


             de  la  banqueta ‐.  Como  vosotros  mismos  decís,  no

             teníais por qué saber cómo tratarle, pero el caso es que

             le  habéis  dado  una  sobredosis.  Será  mejor  que  le


             examine...

               - Por favor, Ramón, no te muevas. Michelis habló sin

             excitarse pero en un tono que traslucía su deseo de ser


             obedecido.  Vagamente  complacido  por  tener  que

             someterse a la exigencia del hombretón, el sacerdote

             dejó que le acomodaran de nuevo en la banqueta. Las


             botas resbalaron de sus pies al suelo.

               - Oye,  Mike,  ¿quién  es  aquí  el  guía  espiritual? ‐


             preguntó  con  voz  cansina ‐.  A  pesar  de  todo  estoy

             convencido de que lo habéis hecho muy bien. ¿No se le

             ve en peligro?


               - Bueno,  parece  bastante  enfermo,  pero  tuvo

             suficientes energías para permanecer despierto buena


             parte de la noche. Hace tan sólo unos instantes que ha

             cogido el sueño.

               - Magnífico.  Dejémosle  descansar.  Sin  embargo,  es


             probable  que  mañana  tenga  que  alimentarlo  por  vía

             intravenosa. Teniendo en cuenta la atmósfera de este

             planeta,  uno  no  puede  rebasar  sin  más  la  dosis  de


             salicilato. ‐ Lanzó un suspiro ‐. Puesto que duermo en



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