Page 194 - Limbo - Bernard Wolfe
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—El cristal hará cosas terribles en su estómago
—dijo seriamente Jerry.
Martine aguardó hasta ver a Theo bajar por la
pasarela, dejó pasar otra hora, luego estrechó
calurosamente la mano de Jerry y se metió en un
autobús con forma de capullo y techo
transparente que iba al aeropuerto. El avión era
un reactor de triple cubierta, con espacio para cien
pasajeros en cada una de ellas; el despegue se
efectuaba desde una posición vertical, apoyado
sobre su cola, y los asientos eran basculantes de
modo que los pasajeros estuvieran siempre en
posición vertical no importaba cuál fuera el
ángulo del vuelo.
Dos hombres precedieron a Martine por la
portezuela de entrada y se sentaron directamente
frente a él. Eran obviamente extranjeros; uno de
ellos, de anchos hombros y tez aceitunada,
parecía europeo del este, con algo balcánico en él,
junto con algo eslavo; el otro, un hombre bajo y
regordete con innegables rasgos orientales,
parecía ser eurasiano. Ambos eran bi‐amps, sólo
sus piernas eran artificiales. Los otros pasajeros
no dejaron de mirar en su dirección entre
murmullos, y el personal de las líneas aéreas les
prodigó atenciones y reverencias. Peces gordos de
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