Page 195 - Limbo - Bernard Wolfe
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la Unión del Este, supuso Martine. Luego se
enteró de que sus nombres eran Vishinu y Dal.
Cuando el avión despegó de Miami Beach,
Martine apretó su frente contra la ventanilla y
dirigió una última mirada a la destrozada ciudad.
Directamente debajo de él, destacando entre la
hierba que había crecido en torno a lo que en otros
tiempos había sido un puesto de zumos de
naranja —VITALÍCESE CON VITAMINAS,
decían las letras semiborradas en su tejado—,
había un rebaño de búfalos pastando
pacíficamente. La naturaleza recuperaba sus
derechos. Lincoln Road abajo, en un lugar donde
había el armazón de lo que había sido una antigua
basílica dedicada luego a la venta de
hamburguesas, una madre canguro vagaba de un
lado para otro dando saltos ocasionales con
ayuda de su fuerte cola. Un pequeño canguro
asomaba por su bolsa marsupial, los ojos muy
abiertos, mirándolo todo como un turista que
paseara en su silla de ruedas, bien envuelto con
una manta.
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