Page 309 - Limbo - Bernard Wolfe
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escaramuzas retóricas nadie se detuvo a
considerar el por qué, tanto en Oriente como en
Occidente, algunas impulsiones vitales
expansionistas, que semánticamente la gente
retrógada podía llamar imperialismo, seguían
ejerciéndose y afirmándose tercamente a sí
mismas. Por supuesto, la respuesta no podía ser
económica, porque económicamente el fantasma
de la guerra era ruinoso para ambos lados: las dos
mitades del mundo estaban abriendo
hambrientamente sus brazos en un esfuerzo por
abarcar todo el mundo, porque en lo más
profundo de ambas, en su mismísimo corazón, la
máquina, vuelta racional, estaba avasallándolo
desesperadamente todo, tratando pese al ciego
entorno humano de hacer cumplir su destino
democrático y liberador, logrando que se llevase
a cabo su misión directiva. Occidente y Oriente
disponían de machinae rationatrices que
simplemente trataban de abrazarse.
En lugar de facilitar esta hermandad
cibernética, los hombres se revolvieron contra ella
lanzándose unos contra otros, situando a
EMSIAC contra EMSIAC. La Tercera fue una
guerra de aniquilación mutua entre mellizos.
Aunque los pies estuvieran bien plantados en las
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