Page 306 - Limbo - Bernard Wolfe
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una cosa: que la revolución gerencial cibernética
había alcanzado su fin lógico, y que ahora Rusia
y América eran absoluta e irrevocablemente
parecidas. Y esa fue la más grotesca ironía de la
historia de la humanidad, ya que una guerra
basada en la creencia de que las dos naciones o
grupos de naciones no tenían nada en común lo
único que demostraba era que ambas culturas se
habían convertido en imágenes en un espejo la
una de la otra. Cada una de ellas se había
transformado ahora en el monstruo de cuya
llegada había prevenido Wiener: la máquina de
guerra totalmente burocratizada en la que el
hombre se veía abrumado por sus propias
máquinas. Y cada nación estaba presidida por un
superburócrata, un cerebro electrónico perfecto,
manejado por el imperfecto cerebro humano.
Varios años después de la guerra, cuando los
supervivientes empezaron a estudiar y comparar
los programas de estrategia militar que ambas
culturas habían diseñado y a los que se habían
sometido, descubrieron que eran completamente
idénticos... cosa comprensible ya que ambos
aparatos habían sido ideados para enfrentarse a
los mismos tipos de problemas matemático‐
militares. El tubo electrónico, el gerente de los
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