Page 340 - Limbo - Bernard Wolfe
P. 340
simpáticas en Martine: sintió de nuevo aquel
mariposeo en su estómago.
¡Así que el Immob era también eso! Un
panorama de tristes solemnidades, salpicado con
caídas, tanto programadas como sin programar.
Una nación de sacerdotes de rostros graves,
sobrecargados con misiones y abrumados por la
dedicación, deteniéndose con frecuencia, ante
cada caída, para reírse con una alegría
antisagrada de sí mismos y de los demás... de los
símbolos de su misión y de los objetos de su
dedicación. Aquí estaba la ambivalencia junto con
la venganza: una gente totalmente inspirada
hundiendo las dagas de la risa caballuna en los
ijares de su inspiración. Seguro que los padres
fundadores del Immob no habían contado con
esos chispazos burlones, y sin embargo su masiva
piedad los contenía en la semilla de su propia
negación. ¿Por qué? ¿Por qué alquimia física esas
manos de plástico que empezaban a unirse en
actitud de plegaria se alzaban de pronto con los
pulgares en la nariz y los dedos agitándose
furiosamente?
Aún turbado, Martine intentó buscar un
motivo lo suficientemente importante como para
comprender todo este hecho sorprendente.
340

