Page 416 - Limbo - Bernard Wolfe
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descendieron  y  se  posaron  en  sus  propios



            temblorosos dedos. «Usted es ya uno de nosotros


            en su corazón.» Sería una doble ironía, pensó con


            un repentino sobresalto macabro en sus entrañas,


            si  sus  manos,  las  manos  del  más  diestro


            extirpador  de  agresión  del  mundo,  firmaran  su


            propia  muerte  en  un  estallido  de  abandono


            quirúrgico.  Había  una  especie  de  fantasmal



            fascinación en la ¡de¿, sus piernas estaban tensas


            con el ansia de avanzar en dirección a la oficina y


            ponerse  en  la  cola.  ¿Por  qué  esa  sudorosa,


            estrangulante, nauseabunda culpabilidad que lo


            había estado atormentando durante toda la tarde,


            toda  aquella  tarde  de  tripas  anudadas?  ¿Era


            debido a que le resultaba intolerable recordar que


            sus dedos, sus hábiles dedos, habían hecho cosas


            terribles             con          un          escalpelo?                ¿Acaso              la



            increíblemente  odiosa  palabra  «apisonadora»  le


            recordaba de alguna manera los crímenes que sus


            dedos habían perpetrado durante dieciocho años


            con un escalpelo? ¿Era por eso por lo que, en un


            acceso de masoquismo, ahora, contrariamente a


            toda lógica, a todo impulso vital, jugueteaba, pese


            a su consciente horror moral, con la idea del mea



            culpa  quirúrgico?  ¿O...  era  a  causa  de  algo


            distinto  que  sus  dedos  habían  tenido  en  otro



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