Page 420 - Limbo - Bernard Wolfe
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arrojar  su  culpabilidad  con  ellas.  Pensando  que



            aquella era con toda seguridad la más absurda, la


            más  carcajeante  broma  de  todos  los  tiempos,  y


            sintiéndose  pese  a  todo  incapaz  de  reír,  no  le


            quedaba                  risa,           ahora              estaba              llorando


            incontrolablemente y sintiendo que se le partía el


            corazón.



                  Permaneció  allá  durante  largo  tiempo,


            doblado sobre sí mismo. Finalmente, se enderezó


            y  se  secó  las  lágrimas  y  las  babosidades  de  su


            rostro.  Luego  encontró  un  asiento  en  un  banco


            cercano y empezó a leer.



                  Del  cuaderno  de  notas  del  doctor  Martine


            (Mark I) (Edición básica Immob de bolsillo) 18 de


            octubre de 1972. Con la Unidad Hospital volante


            X‐BL, Congo Belga, norte de Stanleyville.



                  Casi medianoche, Cansado como un perro. No


            puedo dormir. Hay una batalla infernal en pleno


            desarrollo en algún lugar cerca de Túnez, las bajas


            se  producen  a  chorro.  De  guardia  en  cirugía


            durante  casi  once  horas,  pasé  las  tres  últimas


            remendando  los  sesos  de  Caradeniño,  mejor


            dicho lo que quedaba de ellos (1).



                  El  rostro  del  muchacho  me  obsesiona.


            Dedicado, probablemente es eso. La dedicación es


            la  leche  materna  para  ese  joven  siempre  hacía


                                                                                                      420
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