Page 458 - Limbo - Bernard Wolfe
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sollozante  estadio  de  la  infancia,  lo  cual  es  un



            golpe insoportable a la dignidad de un hombre


            adulto. Especialmente porque, en secreto, es algo


            que todo el mundo anhela ávidamente.


                  CARADENIÑO: No sigo sus referencias a la



                  niñez y al jardín de infancia.


                  Yo:  No  es  nada  complicado.  Lo  que  nos  fue


            arrancado  en  la  infancia  —el  sentimiento  de


            pequeñez,  de  ser  un  objeto  indefenso—  vuelve


            arrastrándose  en  el  campo  de  batalla.  Con  una


            diferencia. El niño resentido —resentido porque



            siente,  en  general  de  forma  totalmente


            injustificada,  que  está  siendo  negado  y


            cruelmente maltratado— tan sólo puede gritar y


            morder y arañar un poco como medio de expresar


            su rabia. Completamente inofensivo. El soldado,


            sintiendo  la  misma  obligada  pasividad,  puede


            hacer  algo  más:  puede  matar.  En  un  cierto



            sentido, la guerra es una institución que permite


            al  hombre‐regresionado‐a‐niño  asesinar  a  sus


            mamaítas, eso que soñaron inconscientemente en


            el jardín de infancia. La ironía, por supuesto, es


            que la indefensión en el jardín de infancia no está


            dirigida  al  niño...  es  simplemente  un  hecho


            neutral,  objetivo,  que  el  niño  no  puede  aceptar


            neutral  y  objetivamente.  Pero  la  guerra  es  una



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