Page 501 - Limbo - Bernard Wolfe
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—¿Siempre compilas un dossier de tus
probables compañeros de cama?
—Me gusta saber con quién duermo. Ayuda.
—Seguro... pero un poco de conocimiento
puede ser algo peligroso.
—También puede serlo demasiada ignorancia.
Había una tarima para la orquesta a un lado
del club nocturno, y cerca de ella una pista de
baile elevada; ahora una docena de músicos
negros aparecieron con sus instrumentos, todos
ellos vestidos con los atuendos clásicos de las
plantaciones, pantalones deshilachados y
pañuelos de alegres colores envolviendo sus
cabezas. Se sentaron en la tarima y, a una señal
de su sonriente jefe —un bi‐amp: el único en el
grupo que era amp—, estallaron en una ronca y
chillona versión del «Muskat Ramble». Era el
jazz de cuatro tiempos viejo estilo de Nueva
Orleans, religiosamente ejecutado, nota a nota,
según las grabaciones de Jellyroll Morton y King
Oliver y Louis Armstrong y Sidney Bechet.
Tan pronto como la banda empezó a tocar,
docenas de parejas se abrieron camino hasta la
pista de baile; la plataforma empezó a
estremecerse bajo su alocado galopar y cabriolear.
Casi todos los hombres que salieron a bailar con
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