Page 503 - Limbo - Bernard Wolfe
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en los viejos bailes de jazz; ahora se había
convertido en el martilleante espíritu del ritmo,
debido a la tremenda desigualdad anatómica
entre las parejas. Más inversión de los roles: las
mujeres se habían convertido en las agresoras, los
hombres en los exhibicionistas. Aquella
exhibición machista, en realidad, iba más allá de
las proezas cinestéticas: los hombres exhibían sus
miembros, y sus ropas eran de colores chillones.
Al final como al principio: en las sociedades más
primitivas, y en casi todas partes en el mundo
occidental hasta el siglo xviii, era el hombre quien
se vestía de modo llamativo, se pavoneaba y se
exhibía... Era una escena impresionante: con
setenta u ochenta cuerpos tetra volando por todas
partes, la pista de baile parecía una exhibición de
fuegos artificiales.
—Vaya baile —dijo Martine—. ¿Cuál es?
—Lo llaman el Ciber‐Cito Hop —dijo Neen—.
Uf.
—¿Vosotros no lo tenéis en la Unión?
—Por supuesto que no. Preferimos un poco
más de dignidad en nuestras diversiones.
—¿No te gusta el jazz?
—Lo odio, todos nosotros lo odiamos. Durante
mucho tiempo antes del Immob, ya sabes, vuestra
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