Page 498 - Limbo - Bernard Wolfe
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usted...
Una hora más tarde, Martine engulló el último
bocado de una excelente chuleta, dejó en el plato
su cuchillo y tenedor, y se reclinó en su silla con
un suspiro. En el parque había mencionado que
estaba tremendamente hambriento, y la
muchacha lo había conducido rápidamente a
aquel café‐restaurante, un enorme sótano
decorado como el salón de un viejo barco de
vapor del Mississippi... el primer toque de
nostalgia arquitectónica que veía en Nueva
Jamestown. Ahora gruñó satisfecho, doblemente
feliz de descubrir que la turbulencia en sus
asuntos gástricos había desaparecido por
completo, y alzó la vista hacia su compañera,
saboreándola junto con el cigarro y el coñac
Napoleón.
Y sin embargo, no se sentía totalmente
cómodo. Sentado frente a una mujer muy
hermosa sin una chispa de reluctancia en su
maquillaje —la chica de los sueños de un
adolescente—, se sentía irritado al captar un
rastro de reluctancia en él mismo. Quizá debido a
que se daba cuenta de que, como muchas de las
chicas que había conocido en su adolescencia,
aquélla tenía unos reflejos eróticos rápidos
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