Page 750 - Limbo - Bernard Wolfe
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Pese a todo su disgusto, lo dijo de una forma



            tan suave que se sorprendió. Había algo en aquel


            muchacho, aquel eterno muchacho, algo ingenuo


            y  abierto  en  su  rostro,  que  provocaba  una


            irreflexiva  amabilidad  hacia  él,  era  la  misma


            reacción que siempre le había hecho confiar en el


            viejo  Ubu.  Ahora,  también,  había  un  cierto


            sentimiento de piedad: tocando aquellas manos



            de  plástico  frías como  las  de  un cadáver, sintió


            una  profunda  oleada  de  pesar  hacia  su


            propietario.


                  Pero  inmediatamente  se  reprimió.  ¿Piedad...


            piedad  hacia  aquel  borracapitales,  el  destructor


            de París, aquel artero mineralogista?



                  —No sigas de rodillas, idiota —dijo


                  secamente, casi ladrando.



                  —¡Eres  tú,  eres  tú!  —balbuceó  Theo—.  ¡Has


            vuelto para salvarnos, siempre en la hora de la


            necesidad...!  —De  alguna  forma  consiguió


            pronunciar  las  palabras...  estaba  sollozando


            ahora, sus amplios hombros de jugador de fútbol


            agitándose como unas aletas.



                  —¡No  he  vuelto  para  salvar  a  nadie!  —gritó


            Martine—.  ¡Como  tampoco  me  marché  para


            salvar a nadie! ¡Métete esto a través de tu grueso


            cráneo de tantalio! —Allí estaba, sólo tenía que


                                                                                                      750
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