Page 922 - Limbo - Bernard Wolfe
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resplandeciente humareda.
Los habitantes del poblado suspiraron, en la
intensa y dura luz arrojada por las llamas sus
rostros se veían sudorosos y desencajados por el
miedo. Rembó cortó de golpe el fuego.
—Hemos practicado mucho —dijo Rembó—.
Hemos adquirido mucha habilidad con esos
brazos que cortan y queman. Ahora estamos
armados... tenemos mejores bolos y dardos
envenenados de los que jamás fueron
manufacturados secretamente por nuestros
trastornados. No tenemos ningún deseo de
utilizar esas terribles armas, pero lo haremos, si
nos vemos obligados a ello. Solamente para
defendernos.
—¿Contra qué? —dijo Ubu secamente—. En
esta pacífica isla no hay necesidad de defenderse.
—¡La hay! ¡Mucha! No es por accidente que los
miembrosraros dejaron estas máquinas ocultas
aquí. Es una mala señal... si enterraron tales cosas
es porque tienen intención de regresar, y no con
buenas intenciones, Mi padre estaba en lo cierto,
hay algo malo en esa gente, no debemos confiar
en ella. Si vuelven no les tenderemos nuestras
manos vacías y les diremos paz a todos. Diremos
paz a todos... pero en nuestras manos tendidas
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