Page 924 - Limbo - Bernard Wolfe
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apariencia asombraba incluso a su poseedor y le



            hacía guardar silencio.


                  Entonces Ubu habló, inseguro: —¿Vosotros...


            vosotros nos detendríais? Otra vibrante pausa.



                  —Sí.


                  Muchos de los habitantes del poblado, los más


            viejos,  volvieron  sus  ojos  al  suelo...  se  sentían


            embarazados contemplando aquella vergonzosa



            escena. Era una mala visión, como el descubrir a


            un hombre tallando secretamente un bolo, como


            contemplar a un hombre golpear a otro.


                  —No nos interpretéis mal —suplicó Rembó—.



            No es para sentirme importante y humillaros que


            hablo  así.  Ahora  necesitamos  una  auténtica


            terapia. Debemos aprender cómo ser psiquiatras,


            y utilizar nuestro conocimiento para ayudar a los


            enfermos a conocerse a sí mismos de modo que


            dejen  de  estar  enfermos.  También  para  decidir


            qué  es  estar  sano...  cuánta  enfermedad  puede


            permitirse un poblado sano, qué es enfermedad y


            qué  es  ser  tan  sólo  diferente.  Esto  significa:  los



            cuchillos  del  conocimiento,  no  los  cuchillos  del


            carnicero. Es por eso por lo que hemos decidido


            que  no  habrá  más  Mandunga.  Si  estáis  de


            acuerdo, todo será pacífico, pero si insistís en esta


            ceremonia que es una mentira nos opondremos a


                                                                                                      924
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