Page 318 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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bus de alimentación principal. Quizá el reactor
nuclear SP‐100. Y sin eso están perdidos. Las pilas de
combustible podrían durar una semana u ocho días,
pero en cuanto se hayan agotado...
Un chirrido procedente de la otra punta del centro
de mando le llama la atención. En el puesto de radio
McKay acaba de mover una tablilla con sujetapapeles.
Mientras Peterson lo mira, McKay coge un bolígrafo
y garabatea algo en la página sujeta a la tablilla. No
está cumpliendo órdenes. Peterson dejó de darlas:
renunció a su autoridad nueve meses antes, pues ya
no le encontraba sentido. Todos son oficiales
altamente capacitados —USAF, USMC y USN; pilotos
y aviadores— y saben lo que tienen que hacer. Siguen
con sus hábitos diarios, con las órdenes tácitas del día,
porque llenan las horas que están despiertos, porque
les dan un ligero objetivo, una pequeña razón para
seguir viviendo. Hace que el desolado paisaje que
rodea la Base Falcon y la prisión tubular de la propia
base resulten soportables. Sin unos hábitos, no
tendrían razón para monitorizar y ocuparse del
mantenimiento de los sistemas que hacen que sigan
con vida.
La nota que McKay acaba de garabatear es el
resultado de la exploración de la banda S que hace
cada hora. Sin novedad, pone. Igual que desde que
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