Page 323 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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¿En las profundidades del cráter Archimedes?
¿Aprender a respirar en el vacío y vivir cultivando el
regolito? Había una docena de hombres en la base,
pero un solo ALM con un módulo de ascenso que
podía poner en órbita a cuatro tripulantes y, ahora
que estaban utilizando los nuevos módulos de mando
Bloque IV para cinco personas, podían hacer que esos
cuatro volviesen a la Tierra en una nave espacial. Pero
no hacía falta ser un genio para ver que no salían las
cuentas. A pesar de todas las horas que Peterson
había pasado en clase en el JSC, en el Cabo y en
Vandenberg, aprendiendo el funcionamiento de la
nave Apolo y de la Base Falcon, había sido la
confianza, tanto como el Aerozine 50 y el tetróxido de
dinitrógeno, lo que le había hecho viajar a la Luna, la
inquebrantable convicción de que si todo salía como
el culo en la Luna, en Vandenberg harían todo lo
posible para conseguir que hasta el último hombre
volviese a casa. Al llegar a la Luna, por supuesto, vio
lo equivocado que estaba: si se estropeaba en la Luna,
lo arreglabas en la Luna, no podías enviarlo a reparar
a un cuarto de millón de millas de distancia. Si no lo
arreglabas, eras hombre muerto. No era el caso de los
equipos que enviaron con Kendall para sus
experimentos; si se rompían, el Pentágono tendría
que apoquinar una buena factura, pero nadie iba a
acabar respirando en el vacío, menudo alivio, de no
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