Page 320 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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lunar. McKay se encierra en su habitación y escucha
música country triste, como si las desgracias de los
otros hiciesen la suya más pequeña y manejable. Scott
ha encerrado su personalidad, la ha relegado a algún
rincón de su cerebro donde su lento descenso hacia la
desesperación no pueda maltratarla y asestarle un
duro golpe. Curtis lee: devora obsesivamente cada
manual y documento técnico que hay en la base.
Kendall tiene su generador de campo de torsión, la
Campana, cuyo funcionamiento arcano afirma
entender más a cada semana que pasa.
De los otros —Alden y Fulton, Bartlett y
Neubeck—, cada uno tiene sus propios métodos para
contrarrestar la locura. De momento, los cuatro están
escondidos en alguna parte, quizá cada uno en su
habitación, o en el gimnasio, o en el taller. Peterson no
lo sabe y tampoco quiere saberlo. Se plantea visitar a
Kendall en su laboratorio, pero es alguien que no le
cae bien y el sentimiento es mutuo. Avanza por el
pasillo hacia su habitación con la sensación de estar
caminando de puntillas, aunque las plantas de los
pies se le adhieren curiosamente a la alfombra.
Llega a su habitación, abre la fina puerta, se
extiende sobre la litera y tiene pensamientos negros.
De vez en cuando tiene la sensación de que la
respiración se le queda atascada en la garganta, como
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