Page 327 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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Peterson avanza a buen ritmo por el pasillo que


           recorre  a  lo  largo  toda  la  Base  Falcon...  tan  rápido


           como  se  lo  permiten  las  zapatillas  de  velcro  y  una


           sexta parte de la gravedad de la Tierra. De pronto, lo



           invade  la  frustración  y  estampa  un  brazo  contra  el


           armario  más  cercano,  pero  disfruta  del  puñetazo


           contra  el  metal.  En  el  gimnasio  se  emplea  a  fondo


           hasta que le queman los brazos y las piernas, hasta


           que incluso la débil gravedad lunar parece pasarles


           factura a sus doloridos músculos.




                  Necesitado  del  paisaje  monocromo  de  la


           superficie, sale de EVA. Camina al pie de la cordillera



           de los Apenninus —corre, más bien, saltando de un


           lado a otro, deslizando un pie hacia adelante y luego


           el otro— y no se detiene hasta pasada la última de las


           huellas de neumático dejada por el LRV del Apolo 15.


           Ni  la  Base  Falcon  ni  el  jardín  de  los  módulos  de


           descenso  en  el  mar  de  las  Lluvias  se  ven  ya,


           escondidos  detrás  del  suave  hombro  femenino  que


           forman  las  montañas.  Está  en  un  desierto  al  que


           parece que le hayan extraído la vida y el color, y ni



           siquiera  la  negrura  que  tiene  encima,  salpicada  de


           estrellas,  puede  ofrecerle  nada  más  que  vacío  por


           dentro y por fuera.




                  Regresa mientras todavía tiene suficiente aire en


           el PLSS para volver.

                                                                                                               327
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