Page 1251 - Anatema - Neal Stephenson
P. 1251

la fuerza centrífuga resultante para soltar las cinco millas


          de cable. Durante unos minutos fue aterrador y horrible,

          hasta que nosotros y el contrapeso nos separamos un poco.

          Eso redujo el ritmo al que girábamos alrededor de nuestro


          centro común de gravedad, de forma que Arbre no pasaba

          tan frecuentemente a nuestro lado. Cuando el contrapeso

          estuvo al final de la cuerda, la rotación se había reducido


          hasta el punto de que casi no la percibíamos. A partir de

          ese momento, giraríamos exactamente una vez con cada

          órbita, lo que simplemente significaba que el contrapeso


          siempre estaba a cinco millas por «debajo» de nosotros, el

          cable  estaba  orientado  verticalmente  y  el  Frío  Espejo


          Negro siempre estaba por «encima» de nosotros… donde

          queríamos que estuviese. Aquella lenta rotación producía

          una pseudogravedad equivalente a una centésima parte


          de la que hubiéramos sentido sobre la superficie de Arbre,

          así  que  tanto  nosotros  como  cuanto  teníamos  habría


          «caído» lentamente hacia arriba, alejándonos del planeta,

          de no haberlo impedido algo. Ese algo era la estructura de

          tubos  de  soporte  inflados  que  mantenía  plano  el  Frío


          Espejo  Negro.  Chocábamos  contra  él  y  allí  nos

          quedábamos, como una brisa imperceptible presionando

          un papel contra una valla.


            Poco después de  completar la maniobra, pasamos a la

          zona nocturna de Arbre, lo que nos ofreció un punto de

          vista  excelente  cuando  el  Pedestal  embarró  todas  las


          grandes  instalaciones  de  lanzamiento  orbital  que  había



                                                                                                        1251
   1246   1247   1248   1249   1250   1251   1252   1253   1254   1255   1256