Page 1256 - Anatema - Neal Stephenson
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hubiese servido para lo que queríamos hacer. Por suerte,
nos encontrábamos en la ionosfera: la parte superior de la
atmósfera, ionizada permanentemente por la radiación
solar, que conducía la electricidad. El camino de regreso
era gratis. La corriente fluía en una dirección por el cable.
En consecuencia, interactuaba con el campo magnético de
Arbre de tal forma que generaba un impulso. No muy
grande, ni de lejos como un motor de cohete, pero, al
contrario que un motor de cohete, podíamos mantenerlo
continuamente durante días y, dando vueltas, llegar
gradualmente a la órbita deseaba: todavía, tanto tiempo
después, la órbita que Ala y yo habíamos visto que
ocupaba la Daban Urnud, aquel día en el Præsidium,
siguiendo las motas de luz sobre el papel.
Ya que Arsibalt estaba conectado a Jesry, actuó como
comunicador para los demás, agitando los brazos para
llamar nuestra atención y haciendo el gesto de que nos
agarrásemos a algo. Luego contó atrás con los dedos. En
«cinco», una de sus esquelemanos le sobraba ya y la
empleó para agarrar el asa del panel de control de la
nuclear. En «uno» se agarró con la otra mano mientras
Jesry le daba a un interruptor. El resultado no fue
espectacular pero sí perfectamente claro: vimos que el
cable se arqueaba ligeramente, como una cuerda tensa al
viento. Al hacerlo, el Frío Espejo Negro se inclinó un poco
y adoptó un nuevo ángulo. Había dejado de mirar
directamente a la superficie de Arbre y ahora se ladeaba
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