Page 1253 - Anatema - Neal Stephenson
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decirme, lo diría en forma de mensaje de texto que
aparecería en la pantalla virtual de mi visor… pero no en
tiempo real. Me habían dicho que esperase retrasos de dos
horas. Y si no nos conectábamos con cable a la retícula, no
podíamos recibir ni enviar nada.
—Es como estar en la cuerda floja —comentó Arsibalt.
Por costumbre le miré a la cara, pero no vi nada excepto el
reflejo distorsionado de una nube en forma de hongo. Así
que miré a la pantalla montada en el pecho y vi su rostro,
mirando Arbre y luego a mí, más o menos.
Me tomé un momento para prepararme. Era la primera
verdadera conversación (es decir, privada) que mantenía
desde hacía días. Desde que me había tragado la Gran
Píldora y me había metido en el traje, todos los sonidos
que había emitido, todos los latidos de mi corazón, todos
los sorbos de agua habían sido registrados y enviados en
tiempo real a algún otro lugar. Había adoptado la
costumbre de dar por supuesto que todos los
Panjandrumes controlaban cada palabra que pronunciaba,
la discutían en comité y la almacenaban para la eternidad.
Aquélla no era forma de mantener una conversación
sincera e interesante. Pero rápidamente me había hecho a
no tener en mis oídos las voces de la Célula 87. Y ahora
Arsibalt y yo teníamos la oportunidad de hablar. Nadie
más estaba conectado a nosotros. Estábamos solos, juntos,
como si paseásemos entre los árboles de páginas de Edhar.
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