Page 1261 - Anatema - Neal Stephenson
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—Ésa no es más que otra posibilidad que podría ser real
—dijo Arsibalt.
Cuando no estábamos (según la mayoría) dormitando o
(según Arsibalt) vagando entre líneas de mundo distintas
pero igualmente reales, estudiábamos la Daban Urnud.
Unos cuantos párrafos descriptivos redactados por Jules
Verne Durand, diseminados por el Reticulum, habían
aportado al Antienjambre suficiente información para
construir un modelo tridimensional de la nave alienígena
que, según el laterrano, era inquietantemente fiel.
Hincha un globo de acero, de casi una milla de ancho, y
llénalo de agua hasta la mitad. Repite el proceso tres veces
más. Coloca esos cuatro orbes en las esquinas de un
cuadrado, cerca pero sin que lleguen a tocarse.
Repítelo con cuatro nodos más. Coloca el nuevo conjunto
sobre el anterior pero gíralo cuarenta y cinco grados, de
forma que los orbes superiores encajen en los huecos que
hay entre los de abajo, como frutas apiladas.
Apila dos más de esos cuadrados de orbes, repitiendo el
giro en cada ocasión. Ya tienes dieciséis orbes en un
montón de poco más de dos millas de altura y algo menos
de dos millas de anchura. En el centro de ese montón hay
espacio vacío, una chimenea de media milla de diámetro
aproximadamente. En la chimenea metes todo lo bueno:
toda la praxis complicada, cara y exquisitamente diseñada
que asociamos desde hace tiempo al viaje espacial. En gran
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