Page 1282 - Anatema - Neal Stephenson
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—Eso es monstruoso —dije.
—«Monstruoso», probablemente sea otra palabra de
activación —comentó Jesry. Tuve ganas de darle una
bofetada, pero la verdad es que tenía toda la razón.
Dos días más tarde nos quitamos los sobretodos blancos.
Luego bajamos las pantallas retráctiles para ocultar las
luces de nuestros trajes. Éramos de un negro totalmente
mate. Al igual que montañeros, nos atamos con un cable
trenzado que hacía las veces de cuerda de seguridad y
línea de comunicaciones. Jad, Jesry y yo pasamos gran
parte del último turno trabajando con el sextante y
haciendo cálculos. Todo ese trabajo culminó con fra Jad
colgado de la parte inferior de la nuclear sosteniendo un
cuchillo en una mano, mirando por todo el cable de
propulsión como si fuese el cañón de un arma, observando
cómo las constelaciones se movían al fondo. En el
momento en que una estrella en concreto se alineó con el
cable, lo cortó con el cuchillo. Cable y contrapeso volaron
al espacio… y nosotros también, con un ajuste final de
impulso que, esperábamos, sincronizaría nuestra órbita
con la de la Daban Urnud.
Media hora más tarde, todos apoyamos los pies contra la
parte inferior del Espejo y, a una señal de Lio,
empujamos… o saltamos, dependiendo del marco de
referencia. El Espejo se apartó para ofrecernos la primera
visión directa de la Daban Urnud. La teníamos tan cerca
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