Page 1283 - Anatema - Neal Stephenson
P. 1283
que casi no veíamos nada: una única cara triangular del
icosaedro ocupaba casi todo nuestro campo visual.
En esencia, todos los sistemas de vigilancia y detección
remota de los Geómetras se habían diseñado para buscar
cosas que estaban a miles de millas de distancia. Como
habían descubierto Jesry y los otros al llevar al Guardián
del Cielo, la Daban Urnud disponía de radares de corto
alcance para iluminar objetos cercanos, pero no había
razón para que los tuvieran activados a menos que
esperasen visitas. Y nosotros no habíamos salido de detrás
del Frío Espejo Negro hasta estar tan cerca que ni siquiera
esos radares eran efectivos. En parte, fue suerte. Si nuestra
trayectoria hubiese sido algo menos precisa, nos
habríamos visto obligados a lanzar el Espejo antes y, por
tanto, nos habríamos sometido al escrutinio de esos
sistemas. Pero fra Jad usó el cuchillo en el momento justo.
Aunque no hubiese hecho nada más durante el resto de la
misión, con ese gesto se habría ganado su puesto.
Para poder vernos, tendrían que vernos literalmente.
Alguien tendría que mirar por una ventana o, lo más
probable, por un motus, y tener la suerte de ver a once
humanoides de color negro mate deslizándose sobre el
fondo del espacio.
La superficie era como una playa de guijarros: plana,
formada a partir de incontables trozos de asteroides
recogidos en cuatro cosmos diferentes. Destellaba luz
entre las piedrecitas: la tela metálica que las retenía. Daba
1283

