Page 1301 - Anatema - Neal Stephenson
P. 1301

Con mi última bocanada de aire de Arbre, pronuncié la


          orden que abría mi traje a la atmósfera circundante. Me

          estallaron los oídos. Me picó la nariz y aprecié un olor raro:

          de algo, lo que fuese, que no era mi propio cuerpo. Lio,


          que había estado mirando atentamente mis lecturas (yo

          tenía menos oxígeno que los demás que veía), se colocó

          detrás de mí y me abrió el traje. Yo lo aparté de mí, agarré


          el borde de la UCT y me alcé, completamente desnudo,

          para salir del maldito trasto. Respiré aire alienígena. Mis

          camaradas  me  observaron  con  mucho  interés.  El  único


          otro  arbrano  que  había  respirado  ese  aire  había  sido  el

          Guardián del Cielo y aparentemente no había aguantado


          más de unos minutos. Me llevé las manos a la cara. Me la

          masajeé,  me  rasqué  la  nariz,  me  froté  de  los  ojos  una

          semana entera de sueño, me pasé los dedos por el pelo.


          Podría haber pensando en actos más edificantes, pero se

          trataba de un imperativo biológico.


            Lio  se  tocó  la  parte  frontal  del  traje,  dio  con  un

          interruptor y lo accionó.

            —¿Me oyes?


            —Sí, te oigo.

            Los otros también buscaron sus interruptores.

            —No es que importe mucho, ya que todos tendremos que


          salir, pero ¿qué tal?

            —El corazón me late descontrolado —dije, y callé porque

          con decir eso ya me había cansado—. Pensaba que quizás


          era por la emoción pero… a lo mejor este aire no nos sirve.



                                                                                                        1301
   1296   1297   1298   1299   1300   1301   1302   1303   1304   1305   1306