Page 1305 - Anatema - Neal Stephenson
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—En absoluto. Esas cosas son habituales durante la
confusión de la guerra.
—¿Qué hay de esta línea de mundo? ¿Qué hacen los
cuatro en el argumento en el que nos encontramos tú y yo?
—Yo estoy en varios —dijo fra Jad—, una situación que
no es fácil de mantener. Tus preguntas no hacen que me
resulte más fácil. Así que aquí tienes una respuesta simple:
los otros están todos muertos.
—No deseo ocupar una línea de mundo en la que mis
amigos han muerto —dije—. Llévame de vuelta a la otra.
—No hay llevar ni hay vuelta —dijo Jad—. Sólo hay
seguir y adelante.
—No quiero estar en un argumento en el que mis amigos
están muertos —insistí.
—Entonces, tienes dos opciones: atravesar la esclusa de
aire o seguirme. —Y fra Jad me colocó el respirador sobre
la cara, poniendo punto y final a la conversación. Me
entregó un extintor y él cogió otro. Luego me empujó por
un pasillo.
En ese momento mi mente hizo algo absurdo, a saber,
prestó atención a los detalles de la nave en lugar de a las
cosas que eran realmente importantes. Era como si una
parte de mí parecida a Barb hubiese tomado el control,
apartando mi alma, y dirigiese todas mis energías y
facultades hacia aquello que a Barb le resultaba
interesante, como los mecanismos de cierre de las puertas.
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