Page 1303 - Anatema - Neal Stephenson
P. 1303

pared. Cerca de él flotaban dos  bultos de tela plateada.


          Desplegó uno. Resultó que tenía mangas y perneras. De

          vez en cuando me miraba. Cuando vio que yo le miraba

          me lanzó un paquete gris metido en una polibolsa: otro


          mono plegado.

            —Póntelo —dijo—. Luego, por encima, ponte la prenda

          plateada.


            —¿Vamos a apagar un fuego?

            —En cierta forma.

            El esfuerzo de abrir la polibolsa me puso el corazón a


          cien. Poniéndome la prenda me quedé sin aire. Cuando

          me recuperé lo suficiente para hablar, pregunté:


            —¿Dónde están los otros?

            —Hay un argumento, no muy diferente del que tú y yo

          percibimos, en el que se han ido a explorar la nave. Su plan


          es  rendirse  en  cuanto  alguien  sea  consciente  de  su

          presencia.


            —¿Nos han dejado atrás por alguna razón en particular?

            —Salir  del  traje  después  de  tanto  tiempo.  Encontrarse

          confinados  en  un  espacio  reducido  tras  habernos


          acostumbrado  a  una  vastedad  sin  límites.  Respirar  la

          atmósfera  de  un  cosmos  diferente.  Los  efectos  de  la

          ingravidez  prolongada.  El  estrés  y  las  emociones.  Todo


          eso  induce  un  síndrome  que  dura  unos  minutos,  una

          especie  de  conmoción,  que  puede  causar  confusión  o

          incluso pérdida de conciencia. Pasa pronto, si uno tiene







                                                                                                        1303
   1298   1299   1300   1301   1302   1303   1304   1305   1306   1307   1308