Page 1335 - Anatema - Neal Stephenson
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—Evidentemente.


            —¿Cómo llegasteis tú y él hasta aquí?

            Suspiró,  comprobando  que  estaba  decidido  a  plantear

          preguntas tediosas. Se enderezó y se me subió encima. Yo


          levanté las rodillas y ella se apoyó. Agarró una almohada,

          se puso cómoda, ajustó el tubo de oxígeno. Me miró y una

          vez más la hipótesis de «estoy en el cielo» ganó fuerza.


          Pero no podía ser. Uno tenía que merecer ir al cielo.

            —Cuando  subisteis  —dijo  ella—,  el  Pedestal  embarró

          todas nuestras infraestructuras de lanzamiento.


            —Lo sé.

            —Oh,  sí.  Lo  olvidaba.  Tenías  un  punto  de  vista


          estupendo.  Por  tanto,  entendimos  que  estaban  muy

          mosqueados con nosotros por lo del lanzamiento de los

          doscientos misiles. Pero se habían tragado el señuelo… el


          objeto  hinchable  que  lanzasteis.  Nos  enviaron  fototipos

          detallados de los destrozos. ¡No cabían en sí de gozo!


            —Quizá sólo fingían habérselo tragado.

            —Lo  pensamos.  Pero  recuerda  que  unos  días  después

          vosotros entrasteis sin problemas.


            —¡Bien,  fue  un  poco  más  difícil  que  eso!  —intentaba

          reírme,  pero  era  complicado  con  aquel  peso  en  el

          estómago.


            —Lo  entiendo  —dijo  Ala  de  inmediato—,  pero  lo  que

          intento decir es…










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