Page 1338 - Anatema - Neal Stephenson
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—¡Maldición! —me picaban los ojos—. Se plantó entre
una bala y yo…
—Lo sé —dijo en voz baja. Tras otro silencio, siguió
hablando—: Por tanto, los jefazos comprenden por fin lo
que hay pegado a la ventana. Reciben el mensaje y abren
la escotilla. Esma entra. Osa se queda donde está… él es la
pistola que les apunta a la cabeza. Esma se queda dentro
del traje. Mete en la sala de reuniones a todos los
Geómetras que puede encontrar, atranca la puerta, la
suelda con el Polvo de Sante Loy. Osa entra con la carga.
Atrancan las puertas que dan al vértice, sellándolo del
resto de la Daban Urnud, y luego las sueldan. Hacen
detonar la cuarta carga, de tal forma que gran parte del
vértice lanza su atmósfera al espacio. Ya sólo se puede
entrar con trajes espaciales. Se meten en una de las pocas
habitaciones que todavía tienen atmósfera. A los trajes ya
no les queda aire, así que se los quitan y sufren los
síntomas habituales.
—Por cierto, ¿a qué se deben?
Se encogió de hombros.
—La hemoglobina es una molécula complicada. Perfecta
para lo que hace: tomar oxígeno de los pulmones y llevarlo
a todas las células del cuerpo. Si le ofreces un oxígeno
ligeramente diferente al habitual, sigue funcionando…
pero no muy bien. Es como estar a mucha altitud. Cuesta
respirar, te mareas, no piensas con claridad.
—¿Alucinaciones?
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