Page 1337 - Anatema - Neal Stephenson
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—Vale —dije—, casi no me lo imagino. Pero comprendo


          el resultado.

            —Sur Vay murió. Atacó a cinco tipos, uno de los cuales

          llevaba un cortador de plasma. Oh, es una historia muy


          desagradable. Ella y los cinco acabaron muertos. Pero, en

          gran parte gracias a la intervención de Vay, los otros tres

          valleros llegaron a la ventana.


            Dejó  de  hablar  un  momento,  dándome  tiempo  para

          comprenderlo.  Yo  había  odiado  a  sur  Vay  cuando  me

          remendaba después de Mahsht, pero en aquel momento


          recordar la cirugía sobre la mesa de picnic me daba ganas

          de llorar.


            Una vez que le hubimos dedicado a sur Vay un momento

          decente de silencio, Ala siguió hablando:

            —Por tanto, imagínatelo desde el punto de vista de los


          jefazos de la sala de reuniones. Ven con sus propios ojos

          cómo  muchos  de  los  suyos  acaban  convertidos  en


          cadáveres  flotantes.  No  pueden  hacer  nada.  Fra  Osa  se

          acerca a la ventana y pega a ella una carga. No saben con

          seguridad  qué  es.  Él  hace  un  gesto.  El  quemamundo


          explota por tres puntos: el detonador primario, el sistema

          inercial de guía y los tanques de combustible. Se produce

          una  tremenda  explosión  secundaria  y  los  tanques


          revientan.

            —De eso nos dimos cuenta.

            —Los restos voladores mataron a fra Gratho.







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