Page 1340 - Anatema - Neal Stephenson
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observatorio llegaron algunos médicos que te encontraron


          inconsciente, pero vivo. Por suerte para ti, los médicos de

          aquí  están  acostumbrados  a  esos  problemas.  Te

          suministraron  oxígeno,  lo  que  pareció  ayudar.  Pero  no


          tenían forma de estar seguros; nunca habían atendido a

          arbranos  y  les  preocupaba  el  posible  daño  cerebral.  Es

          mejor  prevenir  que  curar.  Así  que  te  pusieron  en  una


          cámara hiperbárica con hielo.

            —¿Con hielo?

            —Sí.  Literalmente.  Redujeron  tu  temperatura  corporal


          para  limitar  el  daño  al  cerebro  mientras  te  oxigenaban

          todo  lo  posible  con  aire  laterrano.  Llevas  una  semana


          inconsciente.

            —¿Qué fue de Osa y Esma, encerrados en el vértice?

            Dejó pasar un buen rato antes de decir:


            —Bien, Raz, murieron. Los urnudanos dedujeron dónde

          se encontraban. Abrieron agujeros en la pared y todo el


          aire salió al espacio.

            Me quedé tendido un minuto.

            —Bien  —dije  al  fin—,  supongo  que  murieron  como


          valleros de verdad.

            —Sí.

            Me reí sin ganas.


            —Ah… como un verdadero no vallero… yo viví.

            —Y me alegro de que así haya sido. —Volvió a echarse a

          llorar. No lloraba de tristeza por la muerte de los valleros.


          Ni de alegría por que los demás hubiésemos sobrevivido.



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