Page 502 - Anatema - Neal Stephenson
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—Hay organizaciones locales, relacionadas con las arcas,


          que intentan buscar vehículos y conductores para llevaros.

            —¿Gente del Guardián del Cielo? —preguntó Arsibalt…

          adelantándoseme.


            —Algunos —respondió Trestanas.

            —¡No,  gracias!  —gritó  alguien—.  Durante  Apert  uno

          intentó convertirme. Sus argumentos eran patéticos.


            Escuché una carcajada contenida muy cerca de mí.

            Me di la vuelta y miré. Era fra Jad, de pie, con la bolsa de

          la  compra  y  la  mochila.  No  se  reía  muy  fuerte,  así  que


          nadie más se dio cuenta. Olía a humo. Todavía no se había

          molestado en mirar en el interior de la bolsa. Me vio volver


          la cabeza y me miró a los ojos. Se divertía.

            —Los Poderes Fácticos deben de estar meándose en los

          pantalones —dijo— o lo que sea que vistan hoy en día.


            Todos los demás estaban demasiado conmocionados por

          lo sucedido como para hablar. En ese momento yo tenía


          ventaja:  me  había  acostumbrado  a  estar  conmocionado.

          Igual que Lio estaba acostumbrado a que le golpeasen en

          la cabeza.


            Me subí a un banco de piedra que habían colocado para

          que  los  visitantes  se  pudiesen  sentar  a  admirar  el

          Planetario.


            —Al sur del concento, no lejos de la Puerta de Siglo, al

          oeste del río, sobre unos zancos, hay un enorme techo que

          cubre  un  canal.  Junto  a  él  hay  una  sala  de  máquinas.


          Daréis con ella. Es con diferencia la estructura más grande



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