Page 682 - Anatema - Neal Stephenson
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ochenta años, tales eran sus conocimientos, su experiencia
y su cinismo en semejantes cuestiones. No podía evitar
pensar que en algún momento se había rendido y había
decidido dedicar el resto de su vida a dominar cosas, como
las máquinas, que tuviesen sentido y se pudiesen reparar.
No era de extrañar que odiase la idea de máquinas
incomprensibles para ella. Y no era de extrañar que no
malgastase el tiempo intentando comprender cosas que no
podía llegar a comprender… como por qué era la novia de
Yul.
Cuando el clima era más cálido, durante un par de miles
de años la civilización había chapoteado sobre ese paisaje
allanado por los glaciares, como tierra en el cedazo de un
minero, formando ventisqueros de edificaciones que
permanecían mucho después de que la gente se fuese. En
algún momento a lo largo de esos milenios era posible que
allí viviesen mil millones de personas, en un territorio que
ahora sostenía a unas pocas decenas de miles. ¿Cuántos
cuerpos había enterrados allá? ¿Cuánta ceniza de
cadáveres dispersa? ¿Diez, veinte, cincuenta mil millones
en total? Dado que todas esas personas usaban
electricidad, ¿cuántas millas de cable de cobre habían
tejido entre sus edificios y bajo sus calles? ¿Cuántos años‐
hombre se habían dedicado a la actividad de colocar y fijar
esos cables? Si uno entre mil era electricista, se habían
dedicado mil millones de años‐hombre a tender cables de
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